lunes, 28 de marzo de 2011

SURGIMIENTO DE LAS PRIMERAS UNIVERSIDADES DEL MUNDO

¿Cómo se inician las primeras Universidades?
Como se sabe, la educación en sí, nace cuando nace el hombre. Los conocimientos, la información, la educación, etc., existe muchos años antes que se formara la institución conocida como Universidad. Grecia y Roma formaron una muy buena base de educación, saber e investigación, con maestros, alumnos; fue la época de los grandes eruditos, de la grandes escuelas y liceos, de los grandes sabios, como Aristóteles o Platón, que sin existir el término Universidad, supieron forjar una excelente masa de conocimientos que hasta nuestros días influyen.
La Universidad es una institución de larga y compleja historia, que ofrece caras diversas al observador según las épocas y según los países. Sirve a la vez a distintos fines que no siempre es fácil reducir a una idea central.
La aparición de la burguesía acompaña el nacimiento de las Universidades. Esta naciente burguesía se organiza por medio de las asociaciones, en el principio asociativo hallará la clave de su fuerza. Fruto de ese espíritu asociativo son las universidades, estudiantes y maestros de las escuelas antiguas, se asocian en corporaciones autónomas.

UNIVERSIDAD DE SALAMANCA


En el año 1218 el rey Alfonso IX de León funda la Universidad de Salamanca, que es considerada como la más antigua de las universidades hispanas existentes. Entre la legislación fundacional de la Universidad salmantina destacan la carta otorgada por el rey Alfonso X, con fecha de 8 de mayo de 1254, por la que se establecen las normativas de organización y dotaciones financieras; y las bulas pontificas de Alejandro IV, expedidas en el año 1255, por las que se confirma la fundación universitaria, se reconoce la validez universal de los grados por ella otorgados y se le concede el privilegio de tener sello propio.

La regulación de los estudios y vida académica fue obra del Papado en los siglos medievales (constituciones de 1411, de Benedicto XIII; y de 1422, de Martín V), y del Monarca y su Consejo, a través de la figura de los visitadores, a partir del siglo XVI: estatutos de 1538, 1551, 1561, 1594, 1604 y 1618. Las normativas universitarias consagran ciertos libros, autores y materias, que tendrán vigencia hasta las reformas ilustradas: derecho romano o justinianeo en Leyes; decretales pontificias en Cánones; teología metafísica de escuelas, en Teología; Galeno e Hipócrates en Medicina; la filosofía de Aristóteles en Artes-Filosofía; Euclides y Ptolomeo en Astrología/Matemáticas, y los clásicos latinos y griegos.

La Universidad de Salamanca se incorporaría, en el tránsito de los siglos XV y XVI a las nuevas corrientes humanistas, de las que el magisterio de Nebrija es un buen ejemplo. Además, abundaron los manuscritos científicos en algunos colegios, como el Mayor de San Bartolomé, vinculados a las cátedras de Filosofía Natural, Matemáticas y Astronomía. Por los años centrales del siglo XVI, la confluencia del Derecho, la Teología tomista, las nuevas lógicas y las lenguas clásicas cristalizan en la llamada “Escuela de Salamanca”, significada en la figura de Francisco de Vitoria. Entre sus aportaciones destaca la reflexión práctica sobre ciertos problemas derivados de la expansión europea y colonización y transculturación americana: naturaleza del poder y de la justicia, derechos de la persona y del Estado, comunidad internacional y derecho de gentes, conflictos internacionales y guerra justa. A los cauces oficiales predominantes de transmisión de conocimientos, en las distintas materias, se añaden otras interpretaciones del saber y el magisterio, como el pensamiento teológico y filológico de Fray Luis de León, que otorgan complejidad y riqueza cultural a la Salamanca del Quinientos.

El plan de estudios carolino de 1771 contenía disposiciones que contribuyeron a la introducción de nuevos enfoques y materias de estudio (derecho real o patrio, materias conciliares, teología positiva, aritmética, geometría, álgebra y física experimental…), si bien tuvieron un éxito limitado. Culminación de la política intervencionista de la Monarquía en la Universidad fue el plan de estudios aprobado para Salamanca en 1807, que se hizo extensivo a todas las universidades de la monarquía; sin embargo, se interrumpió su aplicación por los sucesos de la Guerra de la Independencia. Por otra parte, el modelo organizativo de Salamanca se proyecta a las universidades hispanoamericanas, donde es adaptado a las circunstancias concretas de cada institución.

En el siglo XVI se registrarán las cifras más altas de concurrencia de estudiantes: si a fines del siglo XIV la institución contaba con 500-600 matriculados, a principios del Quinientos eran unos 2.500 los alumnos que se matriculaban cada año en el Estudio salmantino, para pasar a ser más de 6.500 en los años 80 del siglo XVI. El prestigio de Salamanca atrae hacia sí una confluencia de estudiantes de todo el ámbito peninsular, e incluso europeos e indianos en proporciones superiores a cualquier otra universidad hispana de la época. A partir del siglo XVII asistimos al declinar de la matrícula universitaria, que contaría con unos 2.000 matriculados al promediar el siglo XVIII.


UNIVERSIDAD HUMBOLDT DE BERLÍN
La Universidad de Humboldt de Berlín, es la más antigua de esta ciudad alemana. Ha servido como modelo para otras universidades europeas y norteamericanas.
Fue fundada en 1810 con el nombre de la Universidad de Berlín (Universität zu Berlin) por el liberal prusiano Wilhelm von Humboldt. En 1828 esta universidad recibió el nombre de Universidad Friedrich-Wilhelm (Friedrich-Wilhelms-Universität) y más tarde fue conocida como "Universität unter den Linden". Por último, en 1949 se cambió su nombre a "Humboldt-Universität zu Berlin" (Universidad Humboldt de Berlín) en honor a su fundador.
Por esta universidad han pasado muchos de los grandes intelectuales y cientificos alemanes de los dos últimos siglos. Entre ellos se destacan:


En total, la Universidad de Humboldt es la casa de 29 ganadores de un premio Nobel.
En años se ha adelantado en Berlín una discusión sobre la creación de una súper universidad en la que se ha comtemplado la posible fusión de las tres mayores universidades de Berlín (Freie Universität, Technische Universität y Humboldt).
La estructura de esta universidad alemana, enfocada a la enseñanza y la investigación, sirvió de modelo durante el siglo XIX a instituciones como la Universidad Johns Hopkins (primera dedicada a la investigación en América) y otras muchas como Universidad Harvard, Duke o la Universidad Cornell.
LA UNIVERSIDAD NORTEAMERICANA
La idea americana de la universidad no es la de una comunidad por un principio único: hoy la gran Universidad Americana es mas bien un conjunto de comunidades y actividades mantenida unida por un nombre común, una dirección común y propósitos afines. La Universidad actual y sobre todo la Universidad del futura esta condicionada por un conjunto de factores que la diferencian de lo que fue la Universidad decimonónica.
Hoy, asistimos a la llamada masiva a las puertas de la universidad de grupos cada vez más numerosos como consecuencia de la democratización de la enseñanza. Ellos plantean ingentes problemas materiales (edificios, profesores, residencias, etc.) pero además da un nuevo tono a la Universidad.
La trascendencia que la Ciencia y la Técnica tiene para la sociedad actual, la demanda para un número cada vez mayor de especialistas e investigadores, la conciencia de que nuestro futuro depende en gran parte de ellos, de su número y de su calidad. La nueva Universidad ha de formar un número cada vez mayor de especialistas y técnicos de la más diversa clase, que han de enfrentarse con un mundo en continua evolución y no vivir en los caminos trillados del profesionalismo de antaño.
La Universidad aparece como una de las fuerzas que hade cooperar a este fin común y sus tareas se integran dentro de unos proyectos generales de investigación y de enseñanza. No es posible ya analizar la Universidad como ente aislado, sino en conexión con el conjunto del sistema de educación y de progreso y técnico de un país. Esa preocupación de los problemas nacionales propia de la Universidad actual no debe hacer olvidar que hoy no es posible pensar o educar solo a escala nacional, la Universidad no puede desconocer esta realidad.
Las dos tareas fundamentales de la Universidad siguen siendo hoy, la educación y el avance del saber, lo que cambia es la perspectiva en que se sitúan esa dos misiones, ambas son ahora tareas nacionales, la Universidad esta ligada a esa misión y en ella ha de encuadrar sus actividades.

LA UNIVERSIDAD DE MEXICO
La Universidad Real y Pontificia de México, fundada en 1551, es una de las más antiguas en el continente americano, y hoy, como Universidad Nacional Autónoma de México la de más prestigio académico en América Latina; produce más del cincuenta por ciento de la investigación que se hace en México. La organización de los saberes en la Universidad colonial siguió el modelo tradicional de las universidades medievales europeas: cuatro facultades mayores Teología, Cánones, Leyes y Medicina y una menor Artes. Allí se formaron, sobre todo clérigos y además los miembros de la incipiente burocracia novohispana. Con dificultades, la Universidad sobrevivió la Independencia de México en 1810 y fue en 1865 cuando se cerró la institución, impartiéndose de ahí en adelante la educación superior en México en las Escuelas Nacionales. La nueva instituci ón universitaria contemporánea se fundó en 1910 como Universidad Nacional de México uniendo las diferentes Escuelas Nacionales. En 1929 se modificó la Ley Orgánica dando una autonomía limitada a la Universidad, una autonomía completa en la Ley Orgánica de 1933, deslig ándose el Estado mexicano de ella y es hasta 1945 con la Ley Orgánica vigente hasta hoy que se normalizan las relaciones entre la Universidad Nacional Autónoma de México y el Estado Mexicano, haciendo posible que se haya desarrollado una Universidad Nacional con sus tres funciones: docencia, investigación y extensión de la cultura.

LAS UNIVERSIDADES  DE AMERICA LATINA

Las primeras universidades americanas fueron creadas por la Corona Española en la etapa colonial (ver universidades en América Latina anteriores a 1810). Ni Inglaterra ni Portugal, ni las otras potencias coloniales menores, fundaron universidades en América.


En América latina, la primera universidad fundada oficialmente, de acuerdo a la normativa jurídica impuesta por la monarquía española, fue la Real y Pontificia Universidad de San Marcos, en Lima, Perú. Fue fundada por "cédula real" el 12 de mayo de 1551. Además es considerada la más antigua del continente en mantener un funcionamiento continuo desde el siglo XVI y desde el siglo XVII, el 8 de agosto de 1621, actual Universidad Nacional de Córdoba (UNC)., el 27 de marzo de 1624, actual Universidad San Francisco Xavier de Chuquisaca (USFX), el 31 de enero 1676, actual Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC) que también mantienen funcionamiento continuo. Es la actual Universidad Nacional Mayor de San Marcos. La segunda universidad fundada por la corona española fue la Real y Pontificia Universidad de México, fundada el 21 de septiembre de 1551, actualmente extinta.

Además de las ya mencionadas, en Santo Domingo, se constituyó la Universidad de Santo Tomás de Aquino. Esta fue aprobada por bula el 28 de octubre de 1538. Sin embargo no fue reconocida oficialmente por la corona corona española. Sería recién el 26 de mayo de 1747 que se fundaría oficialmente por "cédula real". Según algunos historiadores la universidad fue cerrada, y según otros extinguida, en 1824. La actual Universidad Autónoma de Santo Domingo, abierta oficialmente en 1914, reclama su sucesión. El tema es aun materia de controversia historiográfica.

También cabe mencionar a la Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco que fue creada por Breve de Erección del papa Inocencio XII dado en Roma, Santa María La Mayor el 1º de marzo de 1692, se autorizó otorgar los grados de Bachiller, Licenciado, Maestro y Doctor. El documento papal fue ratificado por el rey Carlos II, mediante Real Cédula denominada EXEQUÁTUR, dada en Madrid el 1º de junio de 1692. Tuvo como primer rector al Dr. Juan de Cárdenas y Céspedes, y el primer grado académico conferido fue el de Doctor en Teología a Pedro de Oyardo, el 30 de octubre de 1696. Es la segunda universidad en funcionamiento continuo desde su fundación más antigua del Perú, después de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

El modelo fue el de las universidades de España (Salamanca, Alcalá de Henares), pero las universidades coloniales son semi eclesiásticas y cerradas (jesuitas, dominicos, franciscanos, carmelitas, agustinos); sus criterios de pertenencia y métodos perduran sin cambios por dos siglos. Los aspectos actuales nacen con la Reforma Universitaria de 1918, extendida por toda América Latina. Serán focos de resistencia social y política frente a las dictaduras que años después asolarán el continente.

Brasil no tuvo universidades en la época colonial. La Reforma Universitaria ha sido una influencia fuerte, pero hay diferencias importantes con otras universidades de Latinoamérica.
Bolivia contó en la colonia con gran cantidad de centros de enseñanza, el más importante la UMRP de San Francisco Xavier de Chuquisaca. Bolivia guarda íntima relación con las universidades latinoamericanas por convenios científicos como el Convenio Andrés Bello.

LA UNIVERSIDAD DEL SIGLO XXI

Esta revolución tecnológica hará desaparecer a la mayoría de las universidades, sobre todo aquéllas con un enfoque profesional, primordialmente instructivo y sólo podrán sobrevivir aquéllas de excelencia que aglutinarán a los mayores talentos para la formación de las élites intelectuales y profesionales. Pero inclusivo en éstas, aquellos cursos meramente instructivos, mecánicos o de información, serán delegados a los medios electrónicos y audiovisuales.
Los profesores de las universidades sobrevivientes serán los grandes científicos y especialistas que estarán moviendo las fronteras del conocimiento y trabajando con los jóvenes más sobresalientes de la sociedad. Es probable que las universidades supervivientes se parezcan más a las universidades clásicas como el gymnasium socrático o el forum platónico; es decir, comunidades empeñadas en la búsqueda del conocimiento en un ambiente de rigor académico y vida escolar.
El Presidente de la Universidad de Stanford, Gerhard Caster en una conferencia reciente define a la universidad del futuro como "un lugar donde el conocimiento será transmitido en la forma de habilidades y ..o de datos", y concluye que el reto será determinar unos curricula con los instrumentos analíticos apropiados para ello y que él define textualmente como aquellas "habilidades epistemológicas como la estadística, la teoría de la probabilidad, la lógica y aquellos elementos que resultan básicos para la evaluación de la evidencia científica".
Sin embargo, la universidad así concebida resultaría incompleta para los propósitos formativos de los estudiantes universitarios. Por esta razón considero que el curriculum de la universidad del futuro se parece más al de la universidad liberal, con una columna descansando en las habilidades epistemológicas y en el conocimiento de las ciencias básicas, y otra descansando en las humanidades. Una especie de vuelta a la universidad clásica.
La participación de las humanidades en la educación superior resulta indispensable cuando se reconoce un hecho fundamental: se está educando a seres humanos con dignidad, capacidad de juicio y libertad-, por ello son responsables de su propio destino y corresponsabIes de la civilización que heredan y del bienestar (le sus congéneres. Sus actos tienen consecuencias éticas y deben subordinarse a valores universales, que constituyen los cimientos de la civilización y por lo tanto de una convivencia pacífica y fructífera. Ovidio expresa esto de una manera simple al afirmar --queel estudio concienzudo de las artes liberales humaniza el carácter y no le permite ser cruel".
La denominación de educación liberal hace referencia a la palabra libertad, entendida como la posibilidad dc pensar más allá de las fronteras de las disciplinas individuales, y en oposición clara a la deformación y limitaciones que impone la especialización profesional.
Asimismo, una educación liberal contribuye a la formación de una actitud menos dogmática y por lo tanto más congruente con los propios principios científicos. Allan Bloom la expresa diciendo "que la persona educada en la tradición liberal es capaz de resistir las respuestas fáciles y preferidas, no porque sea obstinado sino porque reconoce que puede haber otras válidas a considerar".
La complejidad del mundo presente y del que está gestándose exige la formación de personas y líderes letrados en las ciencias y que sean capaces de usar este entrenamiento en una gama amplia de carreras profesionales. Las ciencias básicas deben ofrecer un conocimiento teórico y experimental dc los principios científicos, de la evolución de la ciencia, de sus interrelaciones y del método científico, así como la consecuente adquisición de habilidades analíticas, lógicas y de síntesis. Las humanidades, por su parte, en conjunción con lits ciencias deben conducir al estudiante a vivir lo que Sócrates llamó una "vida en constante examen", afirmando que una vida displicente no vale la pena vivirla.

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